4. El chino torturado

Hay una imagen que descubre Salvador Elizondo en su libro Farabeuf: se trata de la imagen de un supliciado que es descuartizado en una plaza pública. El método de descuartizamiento es el Leng Tche. Al hombre le van cortando una a una partes del cuerpo en un proceso en el cual lo importante radica en la duración del tormento en el cuerpo, no en la muerte del hombre. La muerte es otro proceso, no la consecuencia de la intervención violenta de las cuchillas en el torturado.

Lo importante de la técnica es hacer que el cuerpo resista. Que sobreviva a la violencia y al dolor que lo invaden. El proceso pasa por lo espectacular. El objetivo de un método así siempre es moral. El aleccionamiento de la técnica por encima de cualquier cosa. Hay un sarcasmo también, más que eso, una ironía que hace que el proceso en su metaforización se vuelva increíblemente doloroso: el dolor inenarrable, indescriptible, te acompañará mientras vivas, y haremos lo que esté en nuestras manos para que sigas viviendo por un lapso de tiempo prolongado.

Es un sentido de la compañía, se redefine el concepto del otro como animal humano, para significar a un otro que es en verdad alterno. Volver a lo otro, otro espacio. Una huella de la dimensión invisible y conceptual que hemos desarrollado a lo largo de la historia. El Leng Tche consiste en darle cuerpo a un concepto cuasi metafísico. Esta compañía se vuelve un concepto misterioso y sin nombre y, desde ahí, transmuta. El sentido opuesto del concepto radicaliza la significación del acto. Son heridas abiertas en el cuerpo que recuerdan la condición animal del hombre al mismo tiempo que fracturan su idealización como un ser superior. Es un recordatorio de la bestialidad del pensamiento sobreexpuesta. Una representación de un lenguaje y un método que la razón ha creado para la preservación. La preservación del dolor en este caso.

Que el dolor te acompañe hasta el último momento. Que la vida no se extinga sin conocer su posibilidad más imposible. Que el cuerpo humano pierda sus cualidades y se vuelva un signo que significa la pérdida de la identidad. Dejar de ser hombre para ser lenguaje. Ser una sombra perpetua hasta la muerte. Después se será una lengua muerta.

Es un signo incomprensible y fascinante. Perturbador y por eso mistificado. Alienado y alienador. ¿Qué no debo hacer para no padecer lo mismo? ¿Qué hizo?. para que nadie cometa ese acto otra vez. ¿Este acto brutal y aterrador cancelará posibilidades de futuro? ¿Podemos conocer algo a través de esto? Es un acto de lenguaje. Y como tal, es inhumano, o humano e incomprensible.